El otro viernes iba yo paseando por la calle en la sobremesa cuando vi pasar a dos colegas con alguna copita de más (típico de los viernes tarde). Iban andando apoyándose uno en el otro.

Total, que el primero le dice a su colega: «bla bla bla… eso es indefendible» y el colega le responde «indefendible, monstruo«. Y después «bla bla bla… eso es indefendible» y el colega le vuelve a responder «indefendible, monstruo«. Y así parece que seguía la cosa en un bucle infinito.

Por un momento pensé «¿hay un secandbeer alternativo del que no nos hemos enterado??«. Pero bueno, supongo que hablaría de su jefe, de su mujer, de su político favorito o vete tú a saber.

En cualquier caso, me quedo con «indefendible, monstruo» que resonará en mi cabeza cada vez que oiga describir algún entorno de sistemas de información kafkiano (¿es que los hay de otro modo?). Qué poder de síntesis, cómo transmite a la vez una realidad, una frustración, una crítica y una llamada a la catarsis por fuego (como diría @Vic).

Desde aquí os reto a lanzar este mantra en la próxima reunión con vuestro jefe, responsable, cliente o proveedor: «¡esto es indefendible, monstruo!«. Igual así le hacéis comprender y asimilar lo que sentís al ver las barbaridades que se hacen a menudo y que, para qué engañarnos, no hay quién proteja a posteriori.