Tranquilos, no tenemos un gusano metiendo spam en el blog… el título de este post está en inglés porque soy así de pedante :P. Y porque no he encontrado traducción al español para este dicho.

Hace unas semanas vimos en casa la película «The Joneses», dejando a un lado que como película no me gustó demasiado… sí me hizo reflexionar sobre algunos aspectos de la gestión de la seguridad de la información.

Voy a fusilar parte del post de «El blog salmón» en el que aclaran de que va la película mucho mejor de lo que yo podría hacerlo (llevo un consultor dentro, lo siento):

The Joneses es una película que trata sobre una familia que llega a un barrio de ingresos medio-altos en los Estados Unidos. La familia Jones tiene todos aquellos productos que uno quiera comprar (ropa de diseño, descapotables de alta gama, electrónica, mobiliario caro, etc) y parecen ser felices, convirtiéndose en el foco de atención de sus vecinos.

Pero en realidad los Joneses no son una familia, sino empleados de una agencia de publicidad. Los coches, la ropa que llevan, la comida que compran, etc ha sido puesta ahí por la agencia de publicidad con el único objetivo de que los miembros de la familia la muestren a sus vecinos, les cuenten las bondades y estos la compren.

El apellido de la familia (Jones) está muy bien elegido porque en inglés americano existe una expresión “keeping up with the joneses” que se refiere a mantener el nivel de vida de los vecinos. Si el vecino se compra un coche nuevo hay que adquirir uno igual o superior. Si se va de vacaciones a Francia nosotros nos vamos a Italia, etc.

Un caso extremo de marketing viral. Espero que en la vida real no se acometan iniciativas tan radicales. Pero en menor grado es habitual ver a famosos promocionando productos, servicios o incluso religiones e ideas políticas de forma subliminal. Está claro que a los humanos nos funciona así el cocotero. Los judíos lo saben desde hace miles de años y el décimo mandamiento dice:

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Volviendo a la gestión de la seguridad… ¿acaso no vemos este comportamiento con frecuencia? Me explico ¿qué medidas o proyectos de seguridad acometemos? Un teórico consultor trajeado o un gestor de seguridad recién salido del cascarón y aun no ha pasado por la trinchera nos diría: «las acciones de mejora deben venir orientadas por el análisis de riesgos o por requisitos externos a la organización (ej: ENS, LOPD…)»

Pero no nos engañemos, al final usamos el sota, caballo y rey. Copiamos lo que hacen en otras organizaciones, lo que establece el mercado de la seguridad o lo que la corriente interpreta de los estándares. Y así vamos generando mantras y los vamos asumiendo. Y si mi vecino de CPD compra un cortafuegos yo compro otro pero más grande. Y si se hace un proyecto de hacking ético (todavía no sé que carajo es esto del hacking ético pero se vende de maravilla oiga) pues a mi póngame dos.

Otra reflexión que me hago es: ¿los proveedores de seguridad aprovechan esto? ¿Cuándo por ejemplo se despliega una solución piloto en una empresa y organismo líder o referente, no se busca precisamente esto??

Y por último y paro ya de divagar ¿¿¿no podríamos como gestores de seguridad aprovechar estas técnicas para hacer el bien???? ¿Qué pensáis?